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  1. DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

    Celebramos hoy el misterio de la Santísima Trinidad. ¿Qué le dice este misterio a nuestra vida? ¿Cómo la ilumina? ¿Qué consecuencias prácticas tiene para nosotros? Vayamos poco  poco ...

     

    Las tres lecturas nos presentan una misma idea: la comunicación entre Dios y los hombres. Dios que se revela.

     

    En la primera lectura se nos habla de la creación. Dios se nos revela, nos habla, se nos comunica, en la creación. Cuando entramos en contacto con la naturaleza es bueno tener esta experiencia: Dios se está revelando a través de la belleza de la creación. Toda esta belleza ha sido hecha para nosotros. Cuando contemplamos un paisaje bonito podemos pensar: “Dios sabía que un día yo miraría este paisaje, y lo alabaría… lo preparó para mí...”

     

    Esta creación llega a su culminación en el hombre, de quien hablaba el salmo, “lo hiciste poco inferior a los ángeles”. El hombre es revelación de Dios porque estamos hechos a imagen y semblanza de Dios. Qué gran dignidad la del hombre. Cuanto más grande hacemos a Dios, más grande hacemos al hombre. Por esto, los regímenes ateos, comunismo y nazismo, acaban rompiendo la dignidad del hombre.

     

    La comunicación entre Dios y los hombres no acaba  en la creación, sino que culmina en Jesucristo, como nos decía la segunda lectura. Jesucristo, el enviado del Padre, el rostro de Dios. En él, Dios se revela plenamente. ¡Al mirar a Jesús, miramos a Dios! Al conocer a Jesús, conocemos a Dios. Al admirar a Jesús admiramos a Dios. ¡Al amar a Jesús, amamos a Dios! Nunca lo meditaremos bastante... ¡Dios! ¡¡Es tan espectacular que Dios se haya hecho un hombre!! ¡¡Tanto!!

     

    Y en el evangelio, Jesús mismo nos decía que nos enviaría el Espíritu Santo “os guiará hasta la verdad plena”. Por tanto, Dios que revela, que habla, que continúa comunicando.

     

    Dios que se revela en la creación...

    Dios que se revela en el hombre, hecho a...

    Jesucristo es Dios mismo. Revelación plena de Dios.

    Y el Espíritu Santo que nos va guiando, revelando, la verdad.

     

    ‘’Qué grande es nuestro Dios!! Dios no es una cosa vaga, como dicen algunos “algo tiene que haber...”. Que nervioso me pone esta expresión... Tanto esfuerzo de Dios para revelarse, para comunicarse, para que un cristiano acabe diciendo: “algo tiene que haber”. ¡¡Si Dios es comunicación!!

     

    Dios no es una cosa abstracta, o cerrada en sí misma, autosuficiente. Tampoco es una energía, o una fuerza que está presente en todas las cosas... Nada de todo esto. Por suerte nuestra, Dios se ha revelado, como un Dios que es comunión  de personas.

     

    Y esto es una idea evangelizadora: a los que nos vengan con estas visiones peculiares de Dios (...) les hemos de decir “pero, no sabes que Dios se ha revelado”, “que Dios a lo largo de siglos y siglos se ha ido revelando progresivamente, hasta llegar a la plenitud reveladora en Jesucristo”.

     

    Que Dios se ha revelado no es sólo una idea que nos puede ayudar a evangelizar, que Dios se revele es también para nosotros una interpelación. ¡Dios se nos ha revelado! ¡Es preciso que acojamos su revelación! Podemos decir que Dios se ha revelado en la Humanidad, esto es lo que recoge la Biblia, pero, Dios quiere revelarse a cada uno de nosotros. De manera que la revelación no sea una cosa que me han dicho, que he leído, sino algo que ha entrado en mi corazón.

     

    Dios se me quiere revelar a través de la liturgia, a través de los textos que hacemos servir en la misa: las oraciones, los prefacios, las plegarias eucarísticas, etc. ¡¡cuánto bien nos hace meditarlos!!

    Dios se me quiere revelar a través de la Palabra de Dios...

    Dios se me quiere revelar cuando rezo...

    Dios se me quiere revelar cuando contemplo la naturaleza...

    Dios se me quiere revelar en el hermano necesitado...

     

    ¡Dios se me quiere revelar! ¡¡Es necesario estar atentos!! No dispersos en mil cosas... Cuando crecemos en este camino experimentamos aquello que dice San Pablo y que recoge un prefacio: “en Dios somos, nos movemos y existimos” (Hch 17, 28)

     

    Decía San Agustín en “Las Confesiones”, el libro más leído y editado de la historia después de la Biblia,: “Tarde te amé, oh hermosura siempre antigua y siempre nueva, tarde te amé. Y he aquí que tú estabas dentro de mí, pero yo de mí mismo estaba fuera. Y por fuera yo te buscaba. Estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.”

     

  2. Rubén temía decir a sus amigos que era católico, pero una confesión lo cambió todo y va camino de ser sacerdote
    El domingo 16 de junio de 2019, a las 18:00 horas, confirma su sí a Cristo el joven madrileño Rubén Pérez Ayala al ser ordenado diácono de manos del cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, en la catedral de Santa María la Real de la Almudena, junto a una veintena de compañeros del Seminario Conciliar y del Redemptoris Mater.
     
    Rubén de 34 años, pertenece al Camino Neocatecumenal. Tras nueve años en el Seminario Redemptoris Mater cumple, por fin, el sueño de su vida: “Cuando era más joven, por dentro estaba en un combate interno muy fuerte; tenía muchos problemas”, confidencia al boletín Infomadrid del Arzobispado. Un pasaje que le llevó a vivir mucho tiempo sin esperanza, “en una tristeza e insatisfacción grandes”. Sin embargo, “me he encontrado a lo largo de mi vida con varios sacerdotes que me han ayudado”, y siempre “me intrigaba su forma de vivir y la alegría que tenían”, reconoce.
     
    Temor a mostrar su fe

    En cada una de sus palabras, Pérez deja un poso de Dios, el mismo que le llevó a dejarlo todo por amor. “Él se valió de la Misión Joven para encontrarse conmigo. Yo, que era un cobarde y nunca me atrevía a decirles a mis amigos que iba a la Iglesia, fui enviado a dar la experiencia a varios colegios de Madrid”. Y ahí, poco a poco, el Señor le fue cambiando el corazón. “Veía que Él me daba alegría, y en una confesión experimenté el amor de Dios, que no tenía en cuenta mis pecados y que me amaba profundamente”.
     
    Mi vida “cambió de manera radical: podía estar contento y ser feliz”. Y así, continuó caminando con su comunidad. Y en un proceso que duró años, “fui viendo que el Señor me iba llamando a una vocación que no era la que yo me esperaba”.

    Sin Cristo todo pierde sentido

    “La ordenación diaconal es un paso muy serio, pero el Señor me permite vivirlo con alegría y tranquilidad”. Con este horizonte, Rubén abre los ojos, de par en par, al misterio que, en pocos días, abrazará su corazón inquieto y esperanzado.
     
    “He tenido la experiencia a lo largo de este tiempo de seminario de que la felicidad no está en vivirlo todo para uno mismo, sino en donarse a los demás”. Una actitud de servicio que guarda a fuego en lo más hondo de su alma: “Solo cuando me di cuenta de que Cristo me llamaba a entregar toda mi vida sin guardarme nada para mí, fui capaz de vivirlo con alegría”. Cuando te entregas a Cristo y a los demás, destaca, “vives mejor”.
     
    El seminarista descansa su mirada en la cruz y sustenta cada uno de sus pasos en la fuerza de la oración. “Cuando miro la cruz, veo que es Cristo el que se ha dejado matar por amor a mí. Aunque no siempre es fácil mirar a la cruz. En los últimos tiempos, me he encontrado con dificultades, con gente cercana que está sufriendo mucho, y a los que la cruz se les hace muy patente”. Pero “si te das cuenta de que Cristo está contigo en ese sufrimiento y en esa cruz”, confiesa, “empiezas a vivirlo como el lugar de encuentro con el amor de Dios». Una cuenta, sin duda alguna, con un denominador común: «Cuando quitas a Cristo de la ecuación, todo se vuelve un sinsentido”.
  3. Dedican una placa a Kiko Argüello en la casa donde nació

    El pintor leonés Francisco José Gómez Argüello (Kiko Argüello), cuenta desde ayer con una placa conmemorativa en la fachada de la Bodega Regia, casa en la que el también iniciador del Camino Neocatecumenal nació el 9 de enero de 1939.

    Un reconocimiento que el propio Marquitos (alma mater del histórico restaurante— había reclamado en varias ocasiones al párroco de la iglesia Nuestra Señora del Mercado, Manuel Fláker, que a su vez se lo trasladó al obispo de León y, tras obtener el visto bueno, al Ayuntamiento para solicitar los permisos pertinentes.

    A sus 80 años, Argüello ha dedicado (y todavía hoy dedica) gran parte de su vida a predicar el Evangelio por todo el mundo. Estudió Bellas Artes en la Real Academia de San Fernando, en Madrid.

    En 1959 recibió el Premio Nacional Juvenil de Pintura. En 2009, el Instituto Pontificio Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia le entregó el doctorado "honoris causa" (por la acogida sin reservas) de la encíclica profética de Pablo VI Humanae Vitae y en 2016 la Universidad Católica de Estados Unidos le confirió otro doctorado en Teología.

    https://www.diariodeleon.es/noticias/sociedad/dedican-placa-kiko-arguello-casa-donde-nacio_1342190.html


  4. Cuando la gente no cree en Dios se inventa otros dioses.

    Los romanos tenían una multitud de dioses y diosas, encargados cada uno de algún aspecto de la vida diaria y a ellos le dedicaban fiestas, saraos y mojigangas con profusión. Muchos de sus escritores le dedicaron gruesos libros de los que San Agustín se burló a conciencia en su obra La Ciudad de Dios.

    Pero San Agustín mostró su respeto por Sócrates, Platón o Séneca que se esforzaron en buscar un fundamento que diera consistencia a todo lo creado, incluidos los hombres, aunque la gente siguiera acudiendo a aquellos dioses ridículos de la mitología de los que se vieron libres gracias a la predicación del cristianismo.

    San Pablo predicó en Atenas al dios desconocido que honraban los griegos pero en el cual vivimos, nos movemos y existimos y aunque muchos atenienses le dieron la espalda cuando anunció la resurrección de los muertos, algunos creyeron y siguieron a San Pablo y empezaron a formarse las primeras comunidades cristianas a las que escribiría sus cartas que seguimos leyendo en cada misa.

    Es lamentable que después de dos mil años la gente haya vuelto a los ídolos del paganismo y, aunque ahora tengan otros nombres, siguen creyendo en ellos y dedicándoles sus vidas. Son dioses que no pueden salvar a nadie ya se llamen democracia, liberalismo, socialismo, placer sin límites o new age. Ninguno puede dar respuesta a la radical soledad del hombre que sabe que ha de morir un día.

    Siguiendo a algunos ídolos orientales quieren pensar que volverán simplemente a la nada, identificada como el gran absoluto y a ello dedican meditaciones que les lleven al gran vacío existencial en el que algunos esperan fundirse cuando mueran.

    ¿Por qué razón hemos huido del Dios vivo y nos hemos dedicado a buscar absurdos sustitutivos? Creo que hemos sucumbido a la gran tentación: no necesitáis a Dios porque vosotros sois vuestros propios dioses. Pero el tentador y la idea ya están en las primeras páginas de la Biblia. La serpiente antigua, el demonio o Satanás, que se alzó contra Dios al grito de ¡non serviam!, (no te serviré) deslizó al oído de la primera pareja humana: no obedezcáis el precepto de Dios, comed del árbol del bien y del mal y seréis como dioses.

    Es lo que sigue resonando en nuestros oídos: no os privéis de ningún placer, el placer de poseer, el placer de someter a otros, el placer sexual sin límites ni cortapisas. ¡Comamos y bebamos que mañana moriremos!

    Para que todo ello llegue a nosotros hay que anular a la familia, hay que destruir la iglesia, rechazar cualquier precepto que no haya sido aprobado por nuestros parlamentos, nuestras logias, nuestros tinglados internacionales y a ello nos estamos dedicando con fruición, con entusiasmo.

     Si los hijos son una carga no los dejes nacer, si quieres dedicar tu amor a alguien: cómprate un perro y goza sin límite de todos los placeres que puedas costear y ya nos están adoctrinando para que cuando lleguen los malos días, pidamos la eutanasia, el suicidio asistido, aunque lo denominen con el eufemismo de muerte digna.

    ¿Qué elegimos? ¿Este mundo de pesadilla o volver al amor de Dios en el que vivimos, nos movemos y existimos?

  5. La "personalidad" de la Iglesia

    En la tradición cristiana se compara a la Iglesia, junto con Cristo, con una persona. Y esto tiene un gran contenido desde el punto de vista de la vida espiritual, y también para explicar muchas cuestiones que afectan a la vida y a la misión de los cristianos.

    En tiempos de tormentas –como son los actuales para la Iglesia y los cristianos– conviene considerar y fortalecer la propia personalidad. Tres veces recoge el Catecismo de la Iglesia Católica la expresión “persona mística” referida a la Iglesia en su unión con Cristo. La primera, al exponer la Iglesia como Cuerpo místico de Cristo, con expresión tomada de Santo Tomás de Aquino para explicar la relación entre Cristo y la Iglesia: “La Cabeza y los miembros, como si fueran una persona mística” (cf. n. 795). La segunda al hablar de los sacramentos y su celebración en la Iglesia, que forma con Cristo-Cabeza “como una única persona mística”, como recoge Pío XII (cf. n. 1119) en su encíclica de 1943. Finalmente, a propósito de la “comunión de los santos” y el intercambio de bienes espirituales que existe entre los cristianos, en la unidad sobrenatural del Cuerpo místico de Cristo, tal como señala Pablo VI (cf. n. 1475).

    La Iglesia, "como una persona mística"

    1. En efecto, la Iglesia puede compararse con una persona, a la vez que es una “comunión de personas” con Dios y entre sí, en forma de sociedad visible y estructurada al servicio de esa comunión (cf. const. ap. Lumen gentium, n. 8).

    Según la tradición teológica cristiana, la Iglesia es, con Cristo, como una persona mistica. Así Iglesia anuncia y proclama, al enseñar la fe, el misterio “completo” de Cristo. Su vida (la vida cristiana) es el misterio de Cristo “celebrado” en la liturgia –cuyo centro es la Eucaristía– y “vivido” por los cristianos a raíz de su contemplación de Cristo y su unión con Él. Y de ahí también que la oración de los cristianos, a través de la liturgia de la Iglesia, se apoye en la oración de Cristo que intercede por nosotros ante Dios Padre (cf. Const. Fidei depositum para la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica, n. 3).

    Lo que no es

    2. Para profundizar qué es la Iglesia como persona puede ser útil mostrar lo que no es. El adjetivo “místico” no significa que la persona de la Iglesia sea algo oculto o esotérico. Por otra parte, la “personalidad corporativa” de la Iglesia no se reduce a una “personalidad moral” o jurídica como la tienen el Estado u otras instituciones. Tampoco ha de tomarse en un sentido “biologista”, pues no formamos los cristianos en la Iglesia un gran “animal”, un ser vivo en sentido físico-biológico; sino una realidad viva y orgánica en sentido espiritual, y no una mera idea o una metáfora. Asimismo habría que excluir un sentido “panteísta”: la Iglesia no es Dios ni parte de Dios, sino una comunión de personas que participan de la naturaleza divina por su unión a Jesús.

    Una luz que esclarece la vida cristiana y eclesial

    3. Por lo demás, la comparación entre la Iglesia y una persona es útil para comprender diversos aspectos tanto de la Iglesia como de la vida cristiana.
    Como las personas, la Iglesia tiene un “rostro”, como también lo tiene un pueblo y una familia, un rostro o una imagen corporativa. Es decir, una imagen humana reconocible, un itinerario histórico (de ahí la conveniencia de considerar a la Iglesia como “sujeto histórico”) entre los pueblos y un destino. También la Iglesia, dice san Agustín, tiene como un “alma”, un principio de unidad y de vida, que en su caso es el Espíritu Santo. El rostro de la Iglesia tiene un aspecto institucional, en el sentido de vivir entre otras instituciones humanas, si bien ella es una “institución de salvación”.

    Durante toda su historia hasta el final de los siglos, también la Iglesia tiene una “voz” y unas manifestaciones, no solo oficiales e institucionales a nivel universal o local (como los Concilios ecuménicos o los sínodos diocesanos), sino también testimoniales (la vida de los cristianos que procuran ser fieles a Cristo), ordinarias o extraordinarias (los mártires), personal y corporativamente.


    Imagen de Dios uno y trino

    4. También como las personas humanas, la Iglesia es imagen de Dios y más concretamente de Dios en su Unidad y Trinidad. En efecto, la Iglesia, siendo “una” (a partir de la unidad del género humano y del mismo vínculo del Espíritu Santo en orden al único propósito del plan divino de la salvación), abarca una multitud de personas y asume todo lo verdadero y bueno de los pueblos y las culturas.

    Sobre la base de su dignidad –en cuanto imagen de Dios, e independiente de que se manifiesten o no todas sus características o cualidades– la persona y los grupos humanos poseen conciencia y subjetividad. Todo ello implica capacidad intelectual, voluntad y libertad, afectividad y apertura a los demás y a Dios. También la Iglesia posee esas características, las manifiesta y las ejerce, y procura hacerlo cada vez de manera mejor y más consciente.

    De modo parecido a las personas singulares o las personalidades corporativas, la Iglesia tiene una cohesión, una identidad y una memoria de sí. Y también como ellas, es capaz de desarrollar y actualizar sus potencialidades, en relación y en diálogo con lo que durante su existencia histórica –en este caso, desde Cristo hasta el fin del mundo– le sale al encuentro.


    Conciencia, renovación, diálogo


    Además de poseer una conciencia –que se desarrolla y madura en el tiempo, con la asistencia del Espíritu Santo–, la Iglesia es capaz, como toda persona, de renovación, pues de otro modo no subsistiría, si bien la Iglesia a nivel universal tiene garantizada su existencia hasta el fin del mundo (cf. Mt 16, 18 y 28, 20). Como las personas, su renovación debe darse no como una ruptura respecto de su identidad o sus raíces, sino en continuidad con lo que es y con lo que sabe que es. Se trata, por tanto, de una renovación o reforma en la continuidad (cf. Benedicto XVI, Discurso a la curia romana, 22-XII-2005).

    Como acontece con la persona, en la Iglesia todo “discernimiento” –mirar la realidad desde la perspectiva de la fe, valorarla y tomar decisiones en orden a la acción–, es un aspecto de esta renovación. Y, tanto en la persona individual como en la Iglesia-persona mística, el análisis de este discernimiento permite conocer mejor la persona y la estructura de su obrar; en este caso, la Iglesia y su misión.

    La Iglesia realiza ese discernimiento y ese juicio prudencial a muy diversos niveles: familiar, parroquial, diocesano o local, universal, etc. Toda comunidad cristiana o grupo de cristianos necesitan realizar ese discernimiento, para poder responder a la llamada que Dios les dirige en el contexto de la misión salvífica de la Iglesia en favor del mundo.

    El diálogo que la Iglesia lleva a cabo con los hombres es un diálogo salvífico (sobre la conciencia, la renovación y este diálogo en la Iglesia, cf. la encíclica programática de Pablo VI, Ecclesiam suam, de 1964). Y como todo diálogo, a partir de la convicción de la propia identidad, requiere escuchar al otro con la esperanza de abrir un aspecto inédito de la verdad.

    De modo parecido a una persona, la Iglesia tiene dentro de sí la capacidad de mantener indemne todo lo sustancial (el “depósito de la fe”) en la doctrina, la liturgia y la moral y, a la vez, de renovarse y actualizarse con el paso del tiempo y el surgir de nuevas necesidades o circunstancias. Su fidelidad solo puede ser una fidelidad dinámica o creativa. Esto no quiere decir que no haya cristianos singulares o grupos eclesiales que no puedan retroceder o equivocarse, como puede sucederle a toda persona o grupo de personas.


    Templo de "piedras vivas"

    5. Entre las diversas “imágenes eclesiológicas” –ya nos hemos referido a la Iglesia como Pueblo de Dios y Cuerpo místico de Cristo– es igualmente enriquecedor considerar la analogía de la Iglesia como persona mística en relación con el ser la Iglesia “templo del Espiritu Santo”. Es decir, edificio espiritual, construido sobre la piedra angular que es Cristo. Unidos a Él –explica san Pedro– los cristianos son “piedras vivas” que edifican este templo con sus vidas en la medida en que las transforman en ofrenda y servicio a Dios y al prójimo, convirtiendo sus obras en “sacrificio espirituales” (cf. 1 P, 2, 1-5), con los presupuestos del rechazo al pecado y la adhesión a la Palabra de Dios.

    Esto no significa que la vida ordinaria de los cristianos (sus actividades y relaciones familiares, profesionales y sociales, etc.) pase a ser algo oficialmente “eclesiástico”; sino que todas sus obras pueden ser santificadas y convertidas en medios de santificación propia y ajena por su unión a la obra redentora de Cristo. Esto es posible porque todos los cristianos poseen desde el Bautismo una participación del sacerdocio de Cristo que llamamos sacerdocio común de los fieles, al servicio del cual se sitúa el sacerdocio ministerial, propio de los Obispos y de los presbíteros.

    Como se ve, el análisis de la Iglesia como persona, comporta mostrar cómo las personas –los cristianos– contribuyen a la “edificación” y a la misión de la Iglesia. Es decir, la participación de los fieles en la acción de la Iglesia (que no es exclusiva de eclesiásticos, sino propia de todos los fieles cristianos, cada uno según su propia condición y vocación), como puesta en acto de su misión evangelizadora.

    En definitiva, como una persona, la Iglesia madura y crece en la dirección a la verdad y al amor. Esto sucede en la medida en que desde su propia identidad, la Iglesia, en cada época y lugar, se abre a las personas y a los pueblos, las religiones y culturas, a todo lo verdadero y bueno. Y lo hace para comunicarles el Evangelio (“buena noticia”), para educarles y servirles, para ayudarles a purificar y curar lo que obstaculiza una vida plenamente humana.

    Esta capacidad de crecer hacia la plenitud de la verdad y del amor depende de la relación íntima de la Iglesia con Dios en Jesucristo, que es su propio Camino, Verdad y Vida (cf. Jn 14, 6), por medio del Espíritu Santo, su principio de unidad, de vida y de acción.

    La relación íntima de la Iglesia con Cristo le ayuda a “ver con los ojos de Cristo” y a trabajar eficazmente por la salvación de los hombres con los sentimientos del corazón de Cristo. Fe (Credo), sacramentos y caridad constituyen así la esencia o naturaleza de la Iglesia y la manifiestan en su misión evangelizadora (cf. Enc. Deus caritas est, n. 25). De todo ello participa cada cristiano según su propia condición, vocación y carisma. Y todo lo que la Iglesia es, también “como persona”, está anticipado y cumplido plenamente en María, Madre y figura de la Iglesia.

     

  6. Sanz, a los cinco sacerdotes ordenados: "Sois unas bendiciones para la diócesis"

    La diócesis recibió ayer savia nueva en la Catedral. Cinco sacerdotes y un diácono fueron ordenados por el Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, quien recibió a todos ellos con una cariñosa homilía. "Un diácono y cinco presbíteros, como seis bendiciones con las que hoy se llena nuestra Catedral y nuestra diócesis con estas llamas cuales dones en el espíritu", señaló el prelado.

    En un templo completamente abarrotado de fieles, Sanz destacó el diverso origen de los cinco sacerdotes y el seminarista que protagonizaron la ceremonia de este domingo de Pentecostés. El seminarista Miguel Vilariño Suárez, nacido en Oviedo hace 26 años, y el diácono Miguel Ángel Bueno Sierra, natural de Hontoria (Llanes) y de 43 años de edad, son los únicos asturianos. Los otros cuatro proceden de Latinoamérica: Diego Fernando Cruz Sosa, natural de El Salvador y de 33 años, se formó en el Seminario Redemptoris Mater del Camino Neocatecumenal. Por su parte, Sebastián Hugo Castelli (Argentina, 43 años), Hermes Osorio (Colombia, 30 años) y Michel Pablo Valverde Barreto (Perú, 40 años) pertenecen a la asociación de fieles Lumen Dei.

    "Hoy, queridos Miguel Ángel, Diego, Sebastián, Pablo, Hermes y Miguel, ciertamente seréis ordenados sacramental y litúrgicamente de modo entero, pero lo que esta tarde recibís no termina en el sí que os ha traído hasta el altar, sino que vuestro sí tendréis que aprender a pronunciarlo cada día de la vida que el Señor tenga a bien daros y confiaros", les alertó el Arzobispo, quien instó a los seis a "ser pastores que dan la vida por el rebaño que os ha sido confiado" y a "no acabar siendo funcionarios que trabajan según el horario y el calendario de vuestros intereses".

    Sanz Montes concluyó su homilía pidiendo para los diáconos y el seminarista la bendición de "nuestra madre la Santina y los Mártires Seminaristas de Oviedo". Acto seguido, llegaría el acto de ordenación, en el que los seis fueron bendecidos y se tendieron en el suelo ante el Arzobispo. Para cuando se levantaron, eran ya un diácono y cinco presbíteros, las "seis bendiciones" que celebraba el Arzobispo de Oviedo.

    https://www.lne.es/oviedo/2019/06/10/sanz-cinco-sacerdotes-ordenados-bendiciones/2485920.html


  7. La Santa Sede constituye la Federación Regnum Christi y aprueba sus Estatutos

    La Santa Sede, a través de la Congregación para Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA), ha constituido la Federación Regnum Christi y aprobado sus Estatutos. Es una Federación formada y gobernada colegiadamente entre los Legionarios de Cristo, las Consagradas y los Laicos Consagrados, con voto consultivo de los laicos, que se asocian individualmente a dicha Federación.

     

    El  secretario de la CIVCSVA, Mons. José Rodríguez Carballo, OFM, en la carta que comunica la aprobación, fechada el 31 de mayo, expresa su esperanza de que “la nueva estructura de comunión contribuya a promover y a profundizar el carisma común y a favorecer la colaboración en vista de la misión a ustedes confiada por la Iglesia”. Los Estatutos fueron aprobados ad experimentum por cinco años y entrarán en vigor el 15 de septiembre.

     

    La aprobación pontificia se ha comunicado a los miembros del Regnum Christi a través de unacarta de los directores generales de la Federación -el P. Eduardo Robles-Gil, LC, de los legionarios de Cristo,  Gloria Rodríguez, de las consagradas del Regnum Christi, y Jorge López, de los laicos consagrados del Regnum Christi-: “Es una confirmación del discernimiento que hemos hecho entre todos y de los Estatutos como un instrumento válido para dar continuidad y una nueva proyección al plan de Dios sobre nuestra familia espiritual”, afirman, y agradecen a todas las personas que lo han hecho posible, a la Iglesia y al Asistente Pontificio P. Gianfranco Ghirlanda, S.J.

     

    El proceso de renovación ha sido un proceso participativo y global en el que desde 2010 han tenido la oportunidad de involucrarse todos los miembros del Regnum Cristi de las cuatro vocaciones, unos 22.000 entre legionarios de Cristo, consagradas, laicos consagrados y laicos. “El camino ha sido un desafío, a veces con dificultades y tensiones, pero ha dado como fruto este paso que no es un logro personal de alguien sino del esfuerzo conjunto entre todos, buscando ser dóciles al Espíritu Santo”, reconocen los directores generales en su carta.

     

    Con esta aprobación “se cierra una etapa importante de la historia del Regnum Christi en la que hemos buscado comprender más profundamente la identidad del Regnum Christi para poder encontrar una estructura canónica que ayude a custodiar el espíritu y vivir la misión que brotan de nuestro carisma”, afirman los directores generales.

     

    El camino de renovación que ha recorrido el Regnum Christi de la mano de la Santa Sede se inició hace 8 años, después de conocerse los escándalos y delitos del P. Marcial Maciel. Durante este tiempo, los Legionarios de Cristo han elaborado unas nuevas Constituciones; las Consagradas y los Laicos Consagrados han sido reconocidos canónicamente como Sociedades de Vida Apostólica de derecho pontificio con sus respectivas Constituciones, y los laicos han elaborado su Reglamento, un código secundario que, junto a los recién aprobados Estatutos de la Federación Regnum Christi, entrará en vigor el 15 de septiembre de 2019.


     

    LA FEDERACIÓN REGNUM CHRISTI EN 7 CLAVES

     

    El Regnum Christi, una realidad de la Iglesia formada por cuatro vocaciones: legionarios de Cristo, consagradas, laicos consagrados y laicos

    Uno de los aspectos clarificados durante este proceso de renovación es la propia identidad del Regnum Christi como una realidad formada por cuatro diferentes vocaciones (Legionarios de Cristo, consagradas, laicos consagrados y laicos) cada una de las cuáles expresa con su propia originalidad la misión y carisma común del Regnum Christi.

     

    Corresponsabilidad

    Consecuentemente, el proceso ha concluido que cada una de las cuatro vocaciones que forman el Regnum Christi es corresponsable de la custodia del carisma común, se reconoce el valor de la autonomía de cada una, y la importancia de su adecuada expresión canónica.

     

    Gobierno colegiado en que los laicos participan de derecho con voz y voto consultivo

    La colegialidad del gobierno de la Federación es otra de las grandes novedades en la forma de organizarse el Regnum Christi. Supone un avance y es expresión de una forma renovada del ejercicio de la autoridad al servicio de la misión común. Pone de manifiesto el espíritu de comunión y la complementariedad de las vocaciones respetando la autonomía propia de cada vocación.

     

    El órgano de Gobierno de la Federación se llamará Colegio directivo. Estará formado por los directores de las vocaciones consagradas –legionarios de Cristo, consagradas y laicos consagrados- y por dos laicos con voz y voto consultivo. 

     

    Los laicos expresaron en su momento la importancia de profundizar en su identidad como laicos en el Regnum Christi y la Iglesia viendo «la necesidad de crecer en el futuro hacia una mayor armonía entre la identidad jurídica y la realidad carismática del Regnum Christi».

     

    Pertenencia de los Legionarios de Cristo al Regnum Christi

    Durante el proceso de renovación, se ha confirmado la pertenencia de la Legión de Cristo al Regnum Christi de forma inseparable tanto en el Capítulo General de los Legionarios de Cristo de 2014 (CCG 2014, 2) como en la comunicación del Capítulo General de abril de 2018. (CCG 2018, 12), y en el Capítulo Extraordinario de 2018.

     

    Gobierno, dirección y gestión de las obras orientados a la misión

    En relación con el gobierno de las obras, el Estatuto establece que podrán depender de una de las vocaciones, de varias, o de la propia Federación Regnum Christi, y que cada obra establecerá en sus estatutos correspondientes la manera de ser gobernada en ese sentido. La obra actualmente existente se organizará desde la realidad de cada territorio y obra a lo largo de los próximos años.

     

    Expresión renovada y compartida de la espiritualidad

    El Estatuto contiene una expresión renovada y compartida de la espiritualidad y de los principios de acción apostólica, y delinea con claridad los fundamentos espirituales del Regnum Christi. Sus miembros buscan «dar gloria a Dios y hacer presente el Reino de Dios en el corazón de los hombres y en la sociedad» (EFRC 7) por la propia santificación y la acción apostólica.

     

    Una federación como forma canónica

    La Federación aprobada ahora por la Santa Sede se planteó como la forma jurídica más adecuada para el Regnum Christi, que permitía «dotarlo de una configuración canónica más sólida que aquella del Estatuto de 2004 y más acorde con la fisonomía de la realidad carismática del Regnum Christi», según explicó la Asamblea General de 2018 en su mensaje final.

  8. Poema flamenco "La Pasión de María"

    Camineo.info.- Un momento histórico el vivido el pasado 7 de junio en la Catedral de la Santísima Trinidad de Gibraltar. La catedral anglicana invitó al Linense Jesús Cortés Pendón miembro de la Primera Comunidad neocatecumenal de la Parroquia de la Inmaculada de La Línea de la Concepción, para que presentara su poema flamenco “La Pasión de María”, obra editada por BENDITA MARIA y que está a la venta en las librerías religiosas y cuyos beneficios van destinados a contribuir con la evangelización.

     

    Ante más de un centenar de personas entre las que había anglicanos y católicos, la guitarra flamenca de JUAN Becerra, el recitado de María Jesús Gil y el tronio en la voz de Natalia Vivero, creaban un clima de oración donde el baile de Carolina González y sus alumnas del Centro Artístico Zambra junto a la intervención del bailaor JUAN Antonio Rodríguez, convertía la hermosa Catedral Anglicana en la vía dolorosa donde se contemplaba el dolor de la Virgen María en la pasión de su hijo.

     

    Al piano, Antonio Ruiz, al oboe Jesús Moncada, a la guitarra Jesús Díaz y al cajón Jesús Lorente, acompañaron al bailaor barreño Cristóbal Tapia que, de nuevo junto a las alumnas del Centro Artístico Zambra, pusieron el broche final con la Resurrección de Cristo.

     

    Jesús Cortés daba las gracias a los asistentes y se mostraba contento de que este acto fuese en vísperas de Pentecostés, festividad litúrgica que se celebrará este domingo 9 de junio, y decía “Hoy es un día histórico porque católicos y anglicanos estamos unidos bajo el arte para contemplar a la Virgen María. El Espíritu Santo nos ha traído aquí; Él es comunión de comuniones y en él no existen fronteras ni acepción de personas”.

     

    Al acto también acudieron los jóvenes de la Pastoral de Postconfirmacion de la Parroquia de la Inmaculada de La Línea junto a sus padrinos, ya que el acto iba a beneficios de colaborar con los jóvenes de dicha realidad parroquial.

     

    Cortés daba las gracias a la Iglesia Anglicana gibraltareña que ha querido contribuir a la ayuda de los jóvenes de esta Pastoral.

     

    El próximo 28 de junio, la obra de este LINENSE y su maravilloso grupo de artistas, se presentará en San Fernando, en el Salón de Actos del Colegio Liceo Sagrado Corazón, a beneficio de la Pastoral de Postconfirmacion de las Parroquias De San Pedro y San Pablo y la Sagrada Familia De San Fernando

     

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